miércoles, 19 de enero de 2011

COPI

Ok
te aumento el sueldo
Puntaje
Lector Enfermo: 10
Lector Sano:       8.5

Delirante. Tragicómico. Puto.
Esa son las palabras en las que pienso después de leer a Copi: escritor-actor- historietista-dramaturgo-yquiénsabequémás que, como la tortuga Manuelita, se fue a París, aunque no volvió.

Copi era de clase bien: su apellido real es Botana. Natalio Botana fue el fundador del diario Crítica original, allá por la mitad del siglo. Su padre fue diputado. Vivió su infancia en Montevideo. La foto del libro que está acá a la derecha es él interpretando uno de sus personajes. Quien quiera más datos biográficos que use la web, que para eso está.

El año pasado salió el primer tomo (al menos dice número 1) de sus Obras. Y hace pocas semanas Página/12 sacó los cuentos de Virginia Woolf ataca de nuevo.

¿Por cuál empezar? Por el corto y barato, claro! Por el de Virgina Woolf. Y después seguir con las obras medio completas.

¿Motivos? Paso a adjetivar:


Corto, económico y magistral.
Imaginativo.
Absolutamente imaginativo. Posee el delirio de los que se concentran en ese delirio y lo siguen hasta el final, armando una lógica implacable.
Y veloz. Leer a Copi es como estar sentado en el asiento trasero de un Formula 1.

Una característica de esa velocidad sin pausa es que consigue poner todo a un mismo nivel.

¿Y qué logra con esto?: que no haya jerarquías.

Un nacimiento es seguido de una muerte. Una gracia es continuada con una desgracia, o al revés. Copi no carga las tintas: las descarga. Y sin embargo, el toque trágico (la muerte; el abandono; la miseria; la soledad) siempre está presente, quizá con mayor potencia que si hubiera elegido las pausas de los relatos tradicionales. Esto ocurre con claridad en La vida es un tango: título trucho para quizá una de sus mejores novelitas. (Está en Obras 1)

Además, siempre se las arregla para que haya putos, putas, travestis, transexuales, maricas, etc. Ese es su mundo. Es como si el rey de los maricas se desatara y pusiera en escena todo su equipaje grandilocuente, con escaleras infinitas, vestidos brillantes, plumas, luces, maquillaje, etc. Una especie de Almodovar de la primera época, pero desatado. (exagero: esto pasa algunas veces; pero cuando pasa, hasta se escuchan las trompetas).
Transcribo un párrafo largo del cuento de Virginia Woolf, Muerte de una foca:


Glu-glú Bzz no era un nombre casual. Ella era esquimal, y su nombre era onomatopéyico, según me explicó acodada sobre el mostrador de la Ice-Cream Inn, el único local que a pesar del frío polar estaba abierto en Kooon, el poblado más septentrional de Groenlandia. Yo formaba parte del contingente de europeos que habíamos ido a salvar a los bebés-foca de manos de los cazadores canadienses. Me había enrolado en un grupo ecologista para escapar de mi país, pero eso a nadie le importaba. Hacía una eternidad que no veía a una mujer de verdad. Estaba asqueado de ver focas.....llevábamos una vida más bien agradable, si se exceptúa la ausencia de sexo, que empezaba a convertirse en un suplicio. Tanto más, cuanto que todos mis compañeros de expedición eran homosexuales y se las arreglaban entre sí, mientras que a mí ese tipo de relaciones me producía horror, incluso en el Polo Norte.


Lo más flojo que encontré es el cuento que da título a Virginia Woolf... (se pasa de vivo; demasiada conciencia de los resortes de sus cuentos. muestra las bambalinas de su teatro, pero sin chispa ni magia); y, en Obras 1, La internacional argentina: me dio la sensación de esos actores en el ocaso que vuelven a interpretar el mismo papel de siempre, pero como rémora de lo que fue. Aparte se agrega el hecho de que quiere ir hacia una especia de tópicos de lo argentino, y no lo logra. Cosa curiosa: el mejor título para lo más flojo. (Hay una librería en algún lugar de Bs As que tomó el nombre de La Internacional. Quería decirlo).

Lo último. Mientras escribo esto, mientras releo algo de Copi para no versear tanto, descubro que se parece a un autor japonés que leí de casualidad hace poco, que escribe con elementos de ciencia ficción humorística, y que está también abocado al sexo en forma exagerada.

El nombre de este autor es (esperen que lo busco en internética)...Yasutaka Tsutsui.  
Ahora estoy en casa y les puedo pasar el nombre del libro de cuentos, de la Editora Naccional Madrid: Hombres salmonela en el planeta Porno.

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